miércoles, 2 de enero de 2013

"La Navidad es para los niños"... ¡Y una mierda!



Como odio a la gente que se pasa el puto día quejándose, me dicen: “no tengo dinero, no tengo dinero” medio llorando y luego ven películas en un sofá de 1700 pavos mirando una tele de plasma, ¿no tienes dinero? Pues vende algunas cosas, gilipollas.

La peña vive por encima de sus posibilidades y luego tengo yo que soportar los lloriqueos de todos, ¿si no tenías para comer porqué te compraste un videojuego nuevo de 300 euros? Lo que pasa es que, en realidad tienen pasta, dan una patada al suelo y se les caen los billetes, pero les gusta quejarse… qué harta me tienen todos los que son.

Pero de lo que quería hablaros es de que: ”La navidad es para los niños”… ¡¡y una mierda!!

El pasado día 5 de enero por la noche (noche de reyes) fui a ver la famosa cabalgata. De todos es sabido que la navidad es para los niños. Entonces ¿qué se supone que hacen 15 viejas en medio de la carretera empujando a la gente para coger medio kilo de caramelos? De los cuales no se comerán ni dos de ellos y acabarán en la basura 3 meses después.

Teniendo en cuenta además que un kilo de caramelos cuesta 300 millones de euros… ¡ah! No, espera, que eso son los diamantes, los caramelos son baratos, por 3 euros ya te llevas una buena bolsa. Pero tiene más gracias si te matas por los que tiran al suelo los niños disfrazados de las carrozas. Estaba yo de pie pasando un frío que me moría mientras escuchaba los comentarios de las señoras de alrededor.

Los hijos nerviosos por ver a sus majestades y mientras sus mamás quejándose. Una le decía a otra que a ver si empezaba pronto el desfile (empezó justo a su hora prevista, las seis y media, pero la cosa es quejarse), otra comentaba con su compañera que este año no habían puesto por las calles adornos y lucecitas de colores (ni que estuviéramos en crisis y el Ayuntamiento hubiese pensado que es mejor tener comida en el plato que cuatro luces de mierda, de todos es sabido que si una se tiene que quitar dos comidas al día para poner espumillón, pues se las quita y punto, lo importante son los adornos y aparentar que todo está bien.

Empieza el desfile como siempre con 4 parejas de picoletos al frente y ya está de nuevo la puta vieja quejándose, resulta que a los polis se les ocurrió llevar una bolsita de caramelos en la moto y de vez en cuando tirar un puñadito, un detalle, supongo. Pero a la señora en cuestión le pareció poco y decía, casi gritaba que ya podían dar más caramelos que esos que echaban eran muy pocos. Por si la rabia no me consumía por dentro de soportar al vejestorio sin abrir mi boca en ningún momento (sería el rigor mortis de frío) tengo que estar escuchando al matrimonio que tenía al lado como insultaban a los pobres niños del desfile porque no les tiraban los caramelos a ellos sino a los de enfrente.

Ya a punto de morirme de asco y de una infección de vergüenza ajena, un niño regordete y con cara de hijo puta nos tira a mala leche un buen puñado de los deseados dulces aprovechando que en patio del colegio le tienen prohibido tirar piedras. Y de repente como si se hubiese arrancado una estampida salen como locos… ¿los niños? No, eso sería lo normal, en este caso son los padres, madres y abuelos que se tiran al suelo en plancha para apoderarse de un caramelo de mierda, que luego no se comerán porque “son para los niños”, claro. Por si mi vena asesina rebana cuellos no estaba ya lo suficientemente hinchada me mete un empujonazo la vieja de los cojones porque un caramelillo había ido a parar a 20 centímetros de mi pie. Miro a la señora con cara de pocos amigos y ella me lanza una mirada semejante a cuando tienes un trozo de jamón en la mano y se te queda mirando un perro con la boca abierta, la lengua fuera y no deja de mover el rabo, conocéis esa expresión de júbilo estúpido, ¿verdad que sí?

En varias ocasiones las dos brujas se miran mutuamente y sacan del bolsillo del abrigo una esquinita de su bolsa de premios para que la otra la mire y se maraville del tesoro que han encontrado y pienso: como niñas de 5 años. Pero no, había presentes niñas de 5 años que se comportaban de forma mucho más decente que los ancestros que tenían por niñera.

La pobre chica de la organización pidiendo que las familias quedaran por favor detrás de la línea, como una forma de pedirles que no se echaran como buitres en medio de la carretera porque los trailers que tiran de las carrozas suelen atropellar gente si se les mete debajo de las ruedas y en ocasiones hasta mueren. Pero eso a las mamis les tenía sin cuidado, lo importante era que la chica no les dejaba alcanzar una buena posición desde la que apoderarse de todos los caramelos posibles… porque, debemos recordar que la navidad es para los niños.

Si los niños se quedan esperando en la acera a que su Rey Mago preferido les lance algún caramelo es sólo porque aún no han aprendido de sus abuelas que se tiran a la desesperada por triunfar sobre las demás abuelas. Todo un orgullo para la nación, menos mal que hay adultos en el mundo que se saben comportar en cualquier parte y dan ejemplo a sus hijos, sino, éstos son capaces de adquirir educación y buenas maneras.

Está terminando el desfile y después de quejarse de cada uno de los participantes de la cabalgata que no les dieron ni un triste caramelo, todavía se siguen quejando porque el año anterior consiguieron muchos más caramelos (porque los 15 kilos de azúcar que llevan en la bolsa del Carrefour que se han traído de casa, no son suficientes, todo el mundo lo sabe).

Termina todo, pasa hasta el coche de bomberos y es entonces cuando la vieja de mierda (y lo digo cariñosamente) se pregunta que dónde se habrá metido el nieto, seguramente se habría ido a casa sin avisar, hay que ver qué desconsiderado, no tener en cuenta a su abuela que estaba llevando a cabo una hazaña sin precedentes no pudiendo ocuparse del mocoso de los cojones.

Así que, ya lo sabéis, la navidad es para los niños, que gracias al cielo aprenderán del ejemplo de sus mayores para el día de mañana ser unos expertos recogedores de caramelos y expresarán sus quejas de la forma más exquisita jamás pronunciada. Menos mal que el mundo funciona a las mil maravillas y podemos relajarnos haciendo fotos a los peques para poder comentar: ¡qué ilusión les hace a los niños la navidad! ¿verdad?. Ahora bien, si alguien se escandaliza leyendo ésto y piensa: yo no soy así, yo no hago eso... Es la confirmación que faltaba para proclamarte "vieja coñazo busca caramelos". ¡Disfruta la navidad, mujer, que nunca se deja de ser niño!

Firmado: el paje hijo puta que odiaba la navidad. (Jueves 7 Enero 2010)

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