miércoles, 2 de enero de 2013

No leer.



Mi dolor no es como un agujero en el pecho, es como si me encerraran el alma y no pudiera hacer nada por escapar y me pregunto porqué a mí. Y no hay respuesta que calme mi dolor. Si cierro los ojos no veo nada, ni oscuridad, solo estoy yo. Sola.

Y aunque grite, llore, implore o ruegue no habrá nada ni nadie que me ayude. A veces se calma y luego viene más fuerte, no puedo huir de él, siempre me encuentra. Dios me odia pero no sé porqué. Algo muy malo he debido de haberle hecho, pero no sé lo que és ni cómo arreglarlo. Y aunque fuese lo peor del mundo, creo que ya he pagado lo suficiente.

El dolor, la soledad, la injusticia y las mentiras son suficiente castigo, no necesito que me machaquen cada día. Todos los días de mi vida.

Llego a la conclusión de que morirse ahora no sería tan malo. Ni sería malo que después de esta vida no hubiese otra, lo malo sería que después de morirme hubiese otra vida igual que ésta. Si simplemente fuese cutre o difícil para mí sería la felicidad absoluta, porque esto es insoportable, ¡me rindo! ya no quiero seguir luchando.

Quiero que se pare, que se termine ya. Ya está bien, es suficitente.
Si me dijeran que matando a alguien, se para. Lo hago ahora mismo.
Y me lo han dicho, si me mato a mí misma se para, se acaba todo. Se acaban las injusticias, las mentiras y los golpes, los insultos y los malos tratos, se acaba todo.

Por favor, que alguien lo haga por mí que yo no puedo, haz que pare.

No puedo más, no lo soporto. Todo el mundo puede medir su dolor en la escala del 1 al 10, siendo el 1 un pinchazo y el 10 un parto. El mío es un infinito. Ya no quiero nada, solo que se pase. No quiero ser feliz, ni que nadie lo sea, ni quiero tener nada, ni ver nada, ni hacer nada. No quiero ir a ningún sitio ni poseer nada, no quiero que nadie haga nada por mí, lo único que necesito es que deje de doler.

Me consume por dentro, se lleva todo lo que soy, me reduce a cenizas, no soy persona, ni bicho ni cosa. No soy nada, no me importa la humillación, ni hacer más daño, no siento ninguna otra cosa, sólo dolor.

Dicen que los sentimientos se llevan en el corazón, pues arráncamelo para que no sienta nada. No quiero pensar, ni respirar. Quiero hacerme invisible, quiero desaparecer. Para que nadie me encuentre y no puedan hacerme más daño.

Ya es demasiado, mucha gente se ha suicidado por mucho menos y ahora por fín los entiendo. Ni siquiera quiero que me rescaten, solo quiero que alguien me empuje. Y que termine ya.

Y entonces me doy cuenta de que ya estoy sola, ya soy invisible y nadie puede hacerme daño, porque es imposible hacer más daño. Lo que duele es lo que ya me han hecho. Quiero dejar de existir para que dejen de recordármelo una y otra vez.

Cada vez que me he empeñado en ver la parte positiva alguien me ha hecho más daño. Y cada vez que me han tirado al suelo y me he levantado, me han vuelto a tirar. Me he pasado más tiempo en el suelo, que de pie. Pues si eso es lo que queréis me rindo, pero dejarme en paz ya. Si no queréis que me levante, no lo hago y ya está, pero decírmelo. Porque ya no aguanto más. No me sirve de nada ser optimista si no hay nada detrás. Porque no hay nada.

Y no es culpa mía, si fuese una décima parte sería posible, pero todo lo que me estáis haciendo, hijos de puta, no es posible que sea el castigo de algo. Es como darle de patadas a un recién nacido indefenso y decir luego que se ha dejado pegar. Es imposible. Ni se ha dejado, ni se lo merecía. No ha podido hacer nada para merecerse eso. Sois todos vosotros que sois unos desgraciados y no tenéis derecho a vivir.

No me he dejado maltratar, no lo he permitido pero eso da igual, lo han hecho igual, sin mi consentimiento. Todos los días de mí asquerosa vida. Y lo peor es que sé que va a ser así siempre. (Jueves 22 Septiembre 2011)

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