miércoles, 2 de enero de 2013

¡¡Viva las chicas fáciles!!



Ya está bien de ser una muñeca de porcelana, la chica perfecta, la mejor hija del mundo, la hermanita pequeña, la novia fiel, el ama de casa comprometida, la estudiante modelo… ¡¡qué aburrimiento!! Gritémosle al mundo que también ¡¡estamos hechas de carne y que estamos vivas!!


Estaba esta noche hablando con un colega que me preguntaba: ¿qué diferencia hay entre una chica fácil y otra difícil? Bastante obvia diría yo, una chica difícil te dice: sí pero no... sí pero no... y al final te la tiras igualmente, pero te cuesta vida y milagros llegar hasta el final.
Una chica fácil es como yo: Rombos, ¿follamos?
Vale, mañana.
¿A que hora?
Pasa a recogerme a las 10.


¿Ves la diferencia? La difícil te cuesta: 7 citas, 3 cenas, 2 cines, 150 euros en regalitos... 30 cumplidos... Yo te cuesto 2 sms. Hay bastante diferencia. Ser fácil es como un atajo. Si follar vais a follar igual, pues... al lío. Ser difícil es como... un “paga-fantas” rondando a una “calienta-pollas” haciéndole la danza de la lluvia cinco horas y media para conseguir un besito en la mejilla. Está bien clara la diferencia. No se tu... yo lo veo muy diferente.
Estamos hablando básicamente de una diferencia de economía: economía del tiempo, de las palabras, de pensar en qué cojones hago, como me visto... en fin, muchas cosas. Ser fácil es bastante más económico en todos los sentidos. Sobre todo si no llevas bragas. Facilita mucho las cosas.


Ese primer beso... el primer tocamiento... cuándo lo hago, ¿se ofenderá si hago tan cosa...? ¿Cómo se lo digo...? ¿Le estará gustando? En resumen, ser una tía fácil garantiza el éxito, y que te llamen más veces. Garantiza sinceridad y efectividad.
El tío no va a gastar energías en: “voy a mirarla a los ojos y recordar la poesía de cuando era niño”. Nooo. El tío te va a poner cachonda preguntándote si prefieres a cuatro patas o contra la pared, esto es ahorrativo total. Así me gusta, al grano, nene.


Me paro a pensarlo y me digo a mí misma: ¿yo para que coño quiero un beso en la mano? ¿Tengo el clítoris en la mano a caso? ¿Y el rollo ese que me acaba de soltar el pavo sobre que le gustan los críos pequeños y los animales? ¿Acaso nos vamos a casar y montar una granja? ¡Móntame a mí, cabrón de mierda! Que llevamos tres horas desde que terminamos de cenar y me ha dado un beso en el cuello... y de lengua nada, casto y puro como el que se les da a las abuelas, por favor, hombres amantes del sexo, no os convirtáis en “paga-fantas”, sobre todo los del culo bonito
ese pequeñín y apretadito que dan ganas de pegarles “bocaos”, si sí... sabéis de lo que estoy hablando. Basta ya de tanto: “tienes unos ojos preciosos...” Lo sé, amor, me he pasado media hora intentando que la raya de los dos quede igual, pero también me he puesto mi mejor sujetador, vamos a lo que vamos.



¿Qué me decís? Yo digo: ¡¡Viva las chicas fáciles!!

Firmado: Rombos. (Jueves 5 Noviembre 2009)

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