sábado, 16 de marzo de 2013

16: La muerte es el gran spoiler de la vida

El 16 era un número sin importancia hasta que empecé a perder. 

Ayer soñé que todo volvía a ser como antes, que la emoción no me dejaba preguntar todo lo que había estado dudando hasta ahora y al despertar volví a quedarme sin mis ansiadas respuestas. 

Entonces pensé: ¿y si la vida es simplemente ésto? Soñar y después despertarse.

Éste es sin duda mi año de reflexiones. Hay personas que creen que morir es como quedarse dormido y no despertar nunca, pero ¿y si fuese al revés? ¿y si todos estamos sumidos en una gran pesadilla y termina con el último suspiro? ¿y si cuando todo termine empieza de verdad lo bueno?

Muchos somos los que nos preguntamos qué ocurre después y sobre todo, por qué nadie vuelve para contárnoslo. Si es como un gran telón que baja y todo se llena de aplausos o si es la más absoluta oscuridad, silencio y miedo. Yo creo que no hay imaginación suficiente para que nos lo podamos explicar. Y hay una gran razón por la que nadie vuelve a contárnoslo.

La muerte es el gran spoiler de la vida. 

Si te cuentan el final sin haber leído las páginas anteriores, ya no tiene sentido continuar leyendo. Ésa es la razón. ¿Pero entonces para qué sirven los sueños? Por la misma razón que existe la utopía, esa perfección inalcanzable que nos guía hacia nuestro objetivo y nos hace caminar. Los sueños nos recuerdan nuestras metas y la capacidad de nuestra mente para viajar hacia el infinito. 

Ayer soñé que te tenía, que te veía, te abrazaba y lloraba. Ayer me recordaste que no siempre va a ser así. Todo tan duro y complicado. Esta mañana entendí dos cosas: que merece la pena vivir un día más si te esperan los sueños al anochecer y que pase lo que pase siempre me esperarán cosas bonitas allá a donde vayas. La cuestión es saber buscarlas bien, pues las mentiras, falsedades, problemas y preocupaciones abundan por el mundo y se ofertan con neones y engaños, pero las cosas importantes de la vida te esperan en un frasco humilde, con un envoltorio corriente y en pequeñas porciones. 

Hoy es otro 16, 16 días esperando, 16 semanas de pena, 16 meses dudando y 16 lágrimas que saben mejor si son de felicidad que de tristeza. Por eso hoy quiero hacer mi pequeño homenaje a todas las personas a las que nos duele el corazón de echar tanto de menos, a todas las que seguimos esperando, a las que buscamos sin cesar y a las que perseguimos nuestros sueños. Y si no eres una de nosotras, serás bienvenida cuando decidas seguirnos. 





La filosofía de mi blog me impide publicar fotos de gente conocida por respeto a dos pilares: la privacidad de las personas y la creatividad de la mente al leer. En este caso rompo mi autonorma para dedicarle mis reflexiones en esta mañana de sábado a la persona que menos tiempo ha permanecido en mi vida y a la persona que hizo posible que hoy esté yo aquí escribiendo

Porque nunca sabemos cuánto van a durar los momentos de felicidad:

 ¡Gracias al mundo por seguir ofreciéndomelos
aunque sean breves y efímeros. 
¡Gracias por acercarme personas 
que hacen 
que vuelva a sonreir
una y otra vez! 
Aunque después...
...las eche de menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario