jueves, 23 de julio de 2015

Zona de confort: atrévete

    Existe una zona llamada de confort en la que vive cada persona, todo aquéllo que hacen en ella les resulta conocido, cómodo y no les sorprende. Pero de vez en cuando alguien decide salir de su zona de confort y hace algo a lo que no está acostumbrada, participa en algo nuevo, visita un lugar desconocido... En definitiva, prueba algo novedoso. 

    Esto puede dar miedo, nos pone nerviosos e inseguros, porque no sabemos qué ocurrirá después. Sin embargo con sólo intentarlo se amplía su zona de confort y repitiendo esta actitud acaba teniendo una zona de confort impresionantemente amplia en la que sentirse cómodo y seguro.

     Entonces porqué las personas tienden a quedarse en su zona de confort, pues es muy sencillo, por miedo. Miedo a lo desconocido, al fracaso o a que les suceda algo malo. Y ahora hago una reflexión. Cómo es posible que en el 2015 haya tantísima gente que no se siente capaz de abrir la mente y hacer algo distinto aunque sea solamente una vez. 


    Os pondré ejemplos. Conozco personas de más de 65 años que nunca han salido de la ciudad en la que viven. Personas de 90 que llevan toda la vida tomando las mismas 10 comidas y sólo esas 10. Gente que nunca da su opinión si delante hay más de 2 personas. Otros de 80 que jamás se han bañado en la playa y la tienen a 10 minutos de casa. Gente joven de 40 años que no comprenden que sus padres se tienen que morir algún día y dejarán de hacerles las tareas de casa. Chavales de 20 años que no saben ni dónde está el Ayuntamiento de su Municipio. Niños de 14 años que si les quitas la tecnología no saben jugar. Y la lista sigue.  

    Y me pregunto si no se darán cuenta de la cantidad de cosas que se pierden. Por miedo. Pero sí lo saben. Porque se quejan. En cuanto ven a alguien que viaja, habla 5 lenguas, toca un instrumento, posee una colección, sabe dibujar o bailar, practica varios deportes o sencillamente desentona porque no hace lo mismo que todo el mundo... le envidian. Y afirman: yo no puedo. 

    Pero no se dan cuenta de que eso es mentira. Sí se puede, todo el mundo puede, solo tienes que salir de tu zona de confort. Solo tienes que querer hacerlo, no será fácil y estarás solo, dolerá e incluso te saldrá mal la primera vez. Inténtalo. Lo único que puede pasar es que vuelvas a tu zona de confort, que siempre te estará esperando. 

    Sé lo que me vas a decir, que nadie te va a acompañar, que no quieres ser el raro, que no te sentirás cómodo siendo diferente. Y yo te respondo: cuanto antes empieces a ampliar tu zona de confort más cosas conseguirás. Y si no quieres, al menos deja de quejarte, no insultes a las personas que son diferentes, respeta a quienes tienen su zona de confort más grande que la tuya y no pidas que otras personas abandonen sus propósitos para no sentirte mal. Si decides quedarte ahí, allá tú. Pero qué diferente sería el mundo si todos intentárais salir de ahí de vez en cuando. Cuántas cosas os estáis perdiendo. Y todo por miedo. 
 
    Este mensaje va dirigido a cada una de las personas que conozco, a las de 60 que no quieren aprender a leer, las de 20 que no ayudan en las tareas de casa, las que no saben conducir, bailar o nadar, las que se casan por el qué dirán, las que creen que solo sirven para limpiar, las que no soportan tirar un mueble viejo a la basura, las que siempre dicen que no, los que se comparan conmigo, los que adjudican a la suerte mis éxitos y no al esfuerzo, los que le cogen el teléfono a alguien que no soportan, los que no pronuncian la letra R, los que pretenden que yo haga lo mismo que ellos y de la misma manera. Y a los que se están sintiendo ofendidos con esta entrada porque saben que estoy hablando de ellos. Date por aludido y sal de tu zona de confort.

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