domingo, 24 de febrero de 2013

¡Feliz domingo!

¡Feliz domingo a todas mis lectoras! Hoy quiero haceros un regalo.

Os contaré lo que sucede.

Hay gente que se piensa que yo estoy a su servicio de algún modo u otro. Que pueden utilizarme para descargar en mí sus ironías y malos pensamientos. Hay gente que tiene demasiado tiempo libre. Hay personas que no comparten mis valores. Los hay que en lugar de realizar buenas acciones dedican su tiempo a perderlo intentando enfrentarse a mí, por un motivo u otro. A todas esas personas: os deseo que de verdad, algún día encontréis la luz, ese pensamiento amable que todos necesitamos, la felicidad que parece no llegar nunca y toda clase de pequeños placeres como el de la amistad. Pues si supiérais de verdad lo que es sufrir y pasarlo mal, no trataríais de hacerme sentir mal, sino que proyectaríais vuestra energía en encontrar vuestra propia felicidad. Que espero, con sinceridad, la acabéis encontrando para así, hacer de este lugar, un mundo mejor. Pues cuando te sientes bien, haces bien a los demás sin mirar a quién ... y en esta mañana de domingo os regalo mi buena acción del día: os deseo todo lo mejor para que compartáis esa alegría con el mundo, que tanta falta le hace.

Sé que, cuando sobrepasamos la adolescencia creemos saberlo todo, controlarlo todo y poder enseñar a los demás todo un abanico de experiencias, sin embargo, tengo la sensación de que, cuanto más sé, en realidad descubro que desconozco muchas más cosas. Espero que la vida me deje disfrutar de todo cuanto tengo durante muchos muchos años más, aunque no todos mis seres queridos me acompañen durante todo el trayecto. Si algo me ha enseñado la vida hasta ahora es a amar a las personas por el simple hecho de serlo. No sólo no puedo desear mal a nadie, sino que, espero de corazón haber dejado un legado de optimismo y cariño cuando me vaya.

¡Sed felices!

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