Colaboración: La editorial no me paga, solo me envía el libro.
Has encontrado a Oliver
Una nueva historia, un nuevo amor, una despedida imposible.Ha pasado un año desde que murió Sam, el mejor amigo de Oliver. Y aunque Oliver sabe que no obtendrá respuesta, no puede evitar enviar mensajes al número de Sam, especialmente ahora que se acerca el aniversario de su muerte.Un día, pulsa accidentalmente el botón de llamada y alguien contesta.La voz al otro lado no es la de Sam: su número fue reasignado y, durante meses, un desconocido ha estado leyendo los mensajes privados y vulnerables de Oliver. Pero Ben, un estudiante de astronomía de Seattle, no seguirá siendo un desconocido por mucho tiempo.Cuando finalmente se conocen en persona, la química entre ellos es innegable. Todo parece perfecto… hasta que Oliver descubre algo extraño que podría impedir que estén juntos.
Has encontrado a Oliver es de esos libros que se leen con un nudo suave en la garganta desde el principio. (Una lectura que duele bajito).
Hay historias que no avanzan como una trama, sino como un duelo. Has encontrado a Oliver ha sido exactamente eso para mí: un libro que no se lee solo con los ojos, sino con esa parte del pecho donde se quedan las pérdidas.
Desde las primeras páginas sentí que estaba entrando en un lugar frágil. La novela nos presenta a un protagonista que vive atrapado entre lo que ocurrió y lo que podría haber sido. Oliver ya no está, pero su ausencia lo ocupa todo. Y lo más doloroso es que no se trata solo de echar de menos a alguien, sino de no saber cómo seguir siendo uno mismo después.
Dustin Thao escribe con una sensibilidad que a veces parece peligrosa, como si estuviera tocando una herida real. La historia se mueve entre recuerdos, culpa, amor y esa necesidad desesperada de volver atrás aunque sepamos que no se puede.
Lo que más me ha impactado es cómo el libro habla del amor sin idealizarlo. No es un romance bonito y perfecto, es un vínculo humano, intenso, lleno de luz pero también de sombras. Y en el centro de todo está esa pregunta que flota durante toda la lectura:
¿qué hacemos con lo que no pudimos salvar?
No es una novela para leer deprisa. Yo necesitaba parar, respirar, incluso apartar el libro un momento. Hay escenas que se sienten demasiado cercanas, como si estuvieras leyendo algo que alguien escribió en secreto para sobrevivir.
Has encontrado a Oliver es triste, sí, pero no de una tristeza vacía. Es de esas historias que duelen porque dicen la verdad: que hay pérdidas que no se superan del todo, solo se aprenden a llevar.
Cuando lo terminé me quedé en silencio. Como si el libro no acabara en la última página, sino que siguiera un poco más dentro de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.