domingo, 6 de septiembre de 2026

Reseña: Frankl, Viktor E. "El hombre en busca de sentido"

El hombre en busca de sentido
Autor




Sinopsis:
El doctor Frankl, psiquiatra y escritor, suele preguntar a sus pacientes aquejados de múltiples padecimientos: «¿Por qué no se suicida usted?» Y muchas veces, de las respuestas extrae una orientación para la psicoterapia a aplicar: a éste, lo que le ata a la vida son los hijos; al otro, un talento, una habilidad sin explotar; a un tercero, quizás, sólo unos cuantos recuerdos que merece la pena rescatar del olvido. Tejer estas tenues hebras de vidas rotas en una urdimbre firme, coherente, significativa y responsable es el objeto con que se enfrenta la logoterapia.

En esta obra, Viktor E. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los desalmados campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. ¿Cómo pudo él, que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente.

Las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.
Querido diario:

He escuchado este audiolibro insoportable por recomendación de mi nuevo psiquiatra con el que apenas he podido hablar ni 20 minutos, así que, imagínate la mierda de recomendación despersonalizada que me ha hecho. 

Al principio de la sinopsis pregunta por qué no me suicidado, pues muy sencillo, porque si no lo haces bien te quedas como un vegetal al que tienen que limpiarle el culo y los mocos. Y punto. 

Este libro va de alguien que vivió feliz hasta la edad adulta en la que lo secuestraron los nazis y lo metieron en un campo de concentración. Ya... ¿y qué se supone que debo aprender yo de su experiencia? Yo NO he vivido feliz nunca, yo ya nací donde había un maltratador que todo lo impregnaba de su manipulación. Yo era un bebé, vine al mundo sin tener ni idea de nada, tuve que aprender todo por las malas, con miedo. Yo tuve que averiguar por mí misma que lo que me pasaba no le pasaba a los demás y que, además de desagradable, era un delito, pero como mi maltratador me llevaba muchos años de ventaja, cada intento que hice por hablar o denunciar, era acallado por todas las personas que llevaban años escuchando las mismas historias en bucle. 

Y ahora llega un psiquiatra y me recomienda un libro de otro psiquiatra, probablemente lo tuvo que leer en la carrera y pensaría: qué bien estoy yo en casa de mis padres rodeado de caprichos mientras me pagan la carrera y la oposición, mientras mi madre me hace mi comida favorita y mi padre me lava los calzoncillos. No hemos tenido la misma vida, caballero. 

Me parece completamente absurdo y no tiene punto de comparación. Además ya les he dicho mil veces que soy autista y se empeñan en que entienda cosas en sentido figurado porque... por sus cojones. 

Resulta que los judíos que estaban en los campos de concentración y vivieron para contarlo están peor que yo ¿en serio? ¿a mí cuándo han venido a rescatarme? ¿cuándo he empezado yo a vivir? Yo vivo una mierda de vida insoportable, casi tanto como terminarse el libro este. 

En el libro de los cojones te dice que la gente se aferraba a algo, normalmente sus seres queridos, que aguantaban sin suicidarse tirándose a la valla electrificada por la esperanza de ver a su familia ¿y qué esperanza tengo yo si toda mi familia está de parte del maltratador de mi padre y encima los he tenido que demandar para que me den mi herencia? Es que yo flipo. 

Pero claro, te dicen: mira, esta gente estaba peor que tú y aun así consiguieron tener una razón para vivir. Mira, seamos realistas, en esta vida hay dos tipos de personas: los que les dan hostias por todas partes y creen que Dios les protege porque a pesar de las hostias siguen vivos, y los que nos damos cuenta de que no hay nadie que nos proteja y seguimos vivos de casualidad porque nadie se merece tanta cantidad de mierda en su vida. 

Así, que, muchas gracias, señor psiquiatra. Nos vemos en enero, cuando usted haya publicado su libro y así podré comprármelo, porque no contento con sus recomendaciones, pretende que yo me compre su libro, que ni siquiera está aún a la venta, por lo que, vaya usted a saber si es una mierda de libro más. Y, por supuesto me recomendó que pidiera cita en su clínica privada, porque, según él, a lo mejor no me puedo permitir cuatro citas al mes, pero seguro que puedo pagar una. Al parecer tiene poderes mágicos y ha conseguido que en mi cuenta del banco aparezca un dinero que yo no sabía que existía. 

Tengo mayor sensación de soledad cuanto más intentan ayudarme, porque siento que se van cerrando puertas o sencillamente que nunca las hubo. Esta persona no me ha entendido, el libro no me ha ayudado y estoy igual que antes pero más cabreada porque ahora he perdido el tiempo leyendo un libro de mierda. 

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