domingo, 10 de noviembre de 2013

Los orígenes del amigurumi

    ¡Queridas tejedoras!

    Ya estoy aquí otra vez con más anécdotas y mucha información. Con la lección de hoy me gustaría romper algunos mitos, leyendas y falsas creencias. Se dice... se cuenta... que el ganchillo es "cosa de viejas" o bien "cosas de mujeres". Pues bien, las personas que piensan así no saben lo equivocadas que están. Yo comencé a hacer ganchillo muy jovencita y me encantó. Antiguamente era una tradición que las abuelas, madres y tías enseñaran a las niñas de la familia las labores y obras de artesanía pero los cambios de la sociedad han ocasionado que estas pequeñas cosas se pierdan. Por ello me gustaría empezar a recuperar tradiciones. 

    Por otro lado, os habréis fijado que en mi Blog hablo casi siempre con plurales femeninos: "vosotras" en lugar de "vosotros". Es una licencia que me permito para igualar un poco el marcador al machismo de la lengua, nada más. Sin embargo y para continuar rompiendo moldes, quiero animar a las niñas y mujeres de todas las edades, chicos y hombres de cualquier condición a practicar tradiciones en peligro de extinción como el ganchillo. ¡Una vez que aprendes ya no puedes parar!

    ¿Pero de dónde viene todo ésto? ¿Y por qué querríamos recuperarlo? Bien, tomad asiento y preparad el sentido del humor. Todos recordamos la famosa Sevillana y el toro sobre el antiguo televisor de caja enorme. Y junto a ellos también aparecía el famoso: Tresillo de ganchillo

    Algo que ya no se lleva y ha quedado obsoleto. Pues veréis, fue lo primero que aprendí a tejer. Cuando era una niña, me gustaron los muebles para mis muñecas y me hice un par de ellos con la ayuda de mi madre.
    Después observé que se podían hacer infinidad de cosas con ganchillo como éstos maravillosos tapetes con anillas ¡ahora los consideramos un horror! pero durante muchos años han cubierto las mesas y sillones de muchos españoles. O incluso las famosas colchas de aplicaciones que por mucho que
se lavaran no se estropeaban y se heredaban de generación en generación. ¡Si tenéis algunos de estos objetos en casa no los tiréis! No lo sabéis pero tenéis en vuestras manos auténticas obras de artesanía. ¿Quizás algo anticuadas y poco favorecedoras? ...pero con un poco de color... la cosa cambia bastante!!!
    Para mí, el amigurumi ha supuesto modernizar una técnica que me gustaba a mí y le he dado un uso que gusta a los demás. Y ahora me dedico a realizar estos broches, peluches y accesorios para regalar y vender. En ocasiones he vendido mis creaciones en mercadillos artesanales o medievales y actualmente he empezado a enseñar mis conocimientos en pequeños grupos para despertar en otras personas lo que tanto me apasiona. Ni qué decir tiene que estoy abierta a encargos de todo tipo: regalos de cumpleaños, detalles para bodas, recuerdos de Comunión y me ofrezco para impartir cursillos donde haga falta. Pero para aquéllas personas que sólo necesiten consultar mis apuntes, ¡aquí me tienen a través de las nuevas tecnologías! Comentad y sabré que hay vida al otro lado.

    Besos tejidos con cariño ^^

2 comentarios:

  1. Es bueno un poco de historia. Lo que tengo en casa de crochet, son una colcha de una plaza que la pobre se esta desarmando, tendría que buscarle una forma de reutilizarla, también tengo unos cuadraditos de a dos colores pero hechos por mi madre, también tendré que hacer algo con ellos.
    Besos

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    1. ¡No los tires! seguro que más adelante se te ocurre cómo reciclar esas cosas, quizás haciendo un cojín o un bolso. ¡Ya se te ocurrirá algo!

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